Se consumió tan deprisa como un cigarrillo
tan alejado de esta vida que ya no esperaba visita,
nos cogió por sorpresa y la tristeza se instalo en nuestras vidas,
cada aliento era un halo de esperanza, cada respiración,
cerraba sus ojitos para no ver la vida tan cruel que estaba viviendo,
tanto amor, tantas cosas por hacer, un mundo por comérselo,
nos dolía tanto el corazón viendo como se apagaba su alma,
como nos miraba con esa media sonrisa, dándonos tranquilidad y paz,
su corazón dejo de latir, y un ángel subió al cielo en ese momento, pero se marchitó la flor más bonita que tenia mi jardín.

