Ese aroma de cafe.

Un aroma amargo me deja el café de la mañana,
miradas sin salidas penetran en mis pupilas,
medio sorbo al cafe y me miras sin cuartel,
lagrimas de leche resbalan por tu cara morena,
sentimiento profundo de un alma verdadera,
suspiro y me termino el cafe,
han pasado muchos años,
pero aun tengo el aroma y el sabor de ese café amargo.

La curva de la felicidad.

Se fue porque quizo volar,
se adentro en un mundo que le hizo feliz,
descubrió un lugar donde se sentía plena y realizada,
la única curva que cogía era la que dibujaba su sonrisa,
empezó amar y desear, a ponerse bonita a rabiar,
despertó por donde pisaba admiración y elogios,
sintió como las entrañas bailaban con cada amor que comenzaba,
desnudo cuerpos y también algún alma,
pero a lo lejos de todo aquello dejo un vacío enorme,
un recuerdo irremplazable, un pensamiento constante,
me acuerdo el día en que echaste a volar,
me dejaste con la esperanza de volverte a encontrar,
aunque pasen mil años lindo pajarito que nuestras vidas nos impida reencontrarnos, sé que algún día nos volveremos a ver, y yo escúchame bien yo seré el motivo de dibujarte la curva de la felicidad.