Se fue porque quizo volar,
se adentro en un mundo que le hizo feliz,
descubrió un lugar donde se sentía plena y realizada,
la única curva que cogía era la que dibujaba su sonrisa,
empezó amar y desear, a ponerse bonita a rabiar,
despertó por donde pisaba admiración y elogios,
sintió como las entrañas bailaban con cada amor que comenzaba,
desnudo cuerpos y también algún alma,
pero a lo lejos de todo aquello dejo un vacío enorme,
un recuerdo irremplazable, un pensamiento constante,
me acuerdo el día en que echaste a volar,
me dejaste con la esperanza de volverte a encontrar,
aunque pasen mil años lindo pajarito que nuestras vidas nos impida reencontrarnos, sé que algún día nos volveremos a ver, y yo escúchame bien yo seré el motivo de dibujarte la curva de la felicidad.
