Aquella noche donde solo había silencio,
donde el ruido de los grillos te zumbaban el oido,
donde las estrellas brillaban con fuerza y la luna estaba llena,
un manto verde se dibujaba bajo nuestros pies,
a lo lejos puntitos brillando y testigos de nuestros abrazos,
bailaban al son de nuestra pasión,
batallas de luces, tan bello como hipnótico,
en el ecuador de la madrugada nos dijimos el si quiero,
y en nuestro paraíso de esa noche nos acompaño una lluvia de luces a nuestro encuentro, aun a día de hoy recuerdo los ojos de la persona que amo cómo brillaban esa noche,¡qué bonito vimos luciérnagas en el paraíso!.

