Código: CRIS.

Querida viajera del tiempo eterno:
esta usted experimentando una fuerte atracción hacia un individuo,
se compone de tejidos y músculos delgados, pero de alma limpia y pura,
de cuerpo entregado hacia usted, querida viajera,

este ser le gustaría tener una relación afectuosa de piel con piel,
tener todo el derecho del mundo a abrazo perpetuo,
vaciarte de tristeza y llenarte de alegrías,

eres tan divina por fuera pero aun mas por dentro,
pura belleza al ojo humano, de alta sensibilidad sensorial,
y rico vocabulario astral.

pisas oro en tierra plateada, bailas el dolor con esfuerzo y tesón,
viajera del tiempo eterno, el te espera en un lugar, tan místico como eres tú,
donde el sol te hipnotiza al atardecer y la noche te atrapa por su gran luna llena,

para llegar solo tienes que seguir tu instinto de rastreo que posees,
cuando estés a las puertas de su corazón y quieras colarte,
tendrás que introducir el código: CRIS
solo te quedara entrar, vivir intensamente, amar y sobre todo ser feliz.
Buena suerte querida viajera del tiempo eterno.

(Dedicado con todo mi cariño para Cristina.)

Imagina.

Una carta en forma de amor,
una posdata recordándome un cumpleaños,
una fecha marcada en el calendario,
una llegada llena de emoción,

un paseo para recordar,
una puesta de sol arropados los dos,
un deseo cuando vez la fugaz pasar,
un libro por escribir, un titulo prometedor,

una habitación donde dejamos la verguenza,
unos labios recreándose ante tanta belleza,
un amanecer de película, un desayuno con besos,
un si quiero, una vida juntos, por siempre los dos.

Buscándote.

Sino puedo tocarte, no puedo besarte,
un alma rota es un tormento continuo,
dicen que te ven pasear como sin nada,
que sonríes por cada esquina que pasa,
¿que pasa?, ¿se te olvidaron los recuerdos?.

no logro olvidarte, te adueñaste de mi mente,
y mi corazón se niega a expulsarte,
sino puedo abrazarte, no puedo escuchar los latidos de tu corazón

a veces hablo solo con mi alter egó,
me dice que luche, que no me rinda,
que te busque, que rastree tus huellas de la felicidad,
que diga en voz alta ¡te quiero!,
sino logro encontrarte, nunca te podre decir lo siento.