-¡Que canalla eres! ¿otra vez metiendo la mano en la cena?
¡pero que aun es temprano para cenar!
-pero yo quiero cenar ya y de postre a ti,
-¡shhh calla!, no eres tu nadie,
pues soy el mismo que te escribía cartas desde el barracón,
el mismo que te dio el si quiero, el de las risas con un buen vino,
y los llantos con un carajillo, el de los abrazos furtivos,
y los besos clandestinos, el padre molón, mitad payaso mitad sargento,
el que cada día suspira por ti, el que te cuida y respeta,
el buen abuelo que consiente a sus nietos,
y el que se acuesta al lado tuya pensando en que sigo amandote
como la primera vez que metí la mano en la cena.

