Fue verdad aquella vez que me miraste a los ojos y me dijiste la palabra mágica, brillaban las estrellas como nunca brillaron en el firmamento y bajamos la luna para ver como iluminaba tu cuerpo moreno, y se tambaleo la tierra cuando nos abrazamos y congelamos el tiempo, y te mire con lagrimas en los ojos, y sentí en mi cuerpo un escalofrío de felicidad plena, nos besamos como nunca, nos adueñamos de nuestro cuerpo y suspire por cada pliegue de tu cuerpo, fuimos un solo ser, un alma conectada, unos compañeros de vida y nos prometimos que cada luna llena nos miráramos a los ojos y unos pegado al otro diríamos: “TE QUIERO.”

